sábado, 24 de noviembre de 2012

Conciencia


Se posa un gorrión en mi ventana, recién entrada la mañana y me dice:
-Oye, ¿has visto que vista tan increíble?
A lo que le respondo:
- ¿Lo dices por los contenedores, por la calle de tiendas o por lo sucio que se ve el aire?...¿Y tú que haces hablando?
- Te habló porque es un sueño y lo es porque no quieres ver lo que te digo.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La carretera II

Esto que aquí se lee ha salido tan espontáneamente de esas hendiduras sinápticas como ahora está siendo escrito. Surge a partir de un problema ha solucionar, el problema es que esto no es solo hoy, si no que últimamente viene siendo bastante usual. Y al pensar en ello la música de fondo me ha traído a la mente aquellos tiempos con límites infinitos, donde todo acaba donde empieza. Al parecer un día me puse, sin darme cuenta, ha empezar a solucionar las diversas controversias que arrastraba y las que iban surgiendo, adentrándome en lo que parece ser una senda sin camino. Es un trabajo que nunca acaba, un fin sigue a un comienzo y viceversa, haciendo del proceso algo diario. ¿Cómo he aparecido aquí? ¿En qué momento?. Sé perfectamente que puedo salir porque en alguna ocasión supe como entrar y vivir en ello. Lo que desconozco por completo es si ahora, lo que hay que dejar no hará ningún daño a aquello que ya conozco.

lunes, 29 de octubre de 2012

Luchador

"El principio de un fin descuidado que olvida que siempre tuvo un pasado."

De aquel grito como un estruendo salió de su ser un breve susurro que escondía miles de maravillas creadas para el peor propósito de las palabras. Dijo tantas cosas con tan vehemente fuerza que todos los conceptos desaparecieron sin dejar rastro alguno en el viento. Comprendió cuan grande era su resignación, que por no convertirlo en su suicidio cotidiano arrancó un duelo con el mayor de sus adversarios al que solo conocía de algún espontáneo destello.En lo recóndito entendió que no era el momento; ahora solo sabía el aspecto negativo del no, pero para luchar necesitaba el positivo del si que solo conseguiría pelando y siendo derrotado.
Espera este alma el día en que tan enorme energía fluya por las mismas venas que ahora cargan lo peor de su pesar y hacen de ella lo que aquel susurro no supo expresar.


martes, 16 de octubre de 2012

El Baluarte

Llevo mucho tiempo detrás de un momento de inspiración, de la circunstancia idónea, de una situación especial que me otorgue las palabras necesarias para el motivo al que deseo escribir. No consigo que llege y mi conclusión es que nunca llegará por el simple motivo de que no hay momento para tal motivo, porque este motivo son millones de circunstancias. Es por eso que lo voy a hacer de la manera más sencilla y humilde que pueda.
Yo no soy de aquí, ¿saben?. Yo vine de algún otro lugar donde deje una vida.  Llegué entre un enorme desconcierto y dudas que por mi breve edad no era capaz de darles sentido. Conviví cerca de cuatro años junto a dos de las personas...junto a esas dos personas que comparten cada momento y minuto, que no hay foto sin ellos, no hay circunstancia, no hay batalla ni "batallita", no hay deseo ni motivación. Después de esos cuatro años, como era del destino nuestras vidas comenzaron a enlazarse, que digo enlazarse, comenzaron a formar una sola de la manera mas rara e inconcebible en aquellos momentos (no puedo entrar detalles por extensión). ¿Saben lo que es un diario con pies, mano y cabeza? haha, lo recomiendo. Esta bien eso de escribirle al papel, te sientes liberado, sientes que esos recuerdos ya no se pierden, ya están a salvo. Yo hablo de un diario que te acompaña con sus pies, te ayuda con sus manos y te aconseja con su cabeza, y por si no basta que haga todo esto encima puedes repetírselo todo y contarle lo que ha vivido contigo. Sin problema alguno. Y ni mucho menos cuando acabas lo guardas en el cajón, que va que va. Descubres lo que supone para ti cuando necesitas compartir tus 24 horas completas, comer, salir, dormir, trabajar, estudiar, y cualquier otra actividad. Hay familia de sangre y luego está esta familia que no une la sangre porque entonces sería demasiado simple. Da igual el tiempo que no veas a cualquiera de esas dos personas, el trato, la amistad, la emoción va a ser idéntica porque el tiempo envejece o mata a lo temporalmente mortal. Quizás parezca algo surrealista y no voy a negar que ya  a tenido alguna critica de falso realismo pero...¿Quién no niega alguna vez algo que desconoce o no ve?
En definitiva, que no tengo palabras para agradecer que mi vida tenga dos pilares, dos caminos, dos velas, dos rumbos, dos sentidos, dos ojos, dos pies y dos manos. Algo tan grande tiene que tener una finalidad. Hasta entonces disfrutaremos de lo que el azar y nuestra increíble improvisación nos otorga. No somos de un mundo distinto, pero si vivimos en uno diferente. Gente normal con ideas paranoicas de fines desesperados que luchan por la batalla de la guerra sin final en el mundo de la libertad. Así son ellos. Solo hay dos personas así y yo soy el gran afortunado. Lo siento y gracias.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Ser

Primero en llegar.
Sereno al volver.
Ella tiene nombre.
Sentimientos ubicados.
Emoción reprimida.
Suspiro fino y delgado.
Escena de un segundo.
Idea de un aburrido.
Fugaz invento de nadie.
Audaz interprete de esa historia.
Rápido.
Realidad inventada soñando.
El tiempo perfecto.
La mano del precipicio.
Rayo de Sol que ciega.
Camino llano de piedras.
Orilla del Mar eterno.
Fina arena que mueve el viento.
Fuerte animal que pelea su vida.
Brillo incesante que no acaba.
Actor sobre actuado.
Sudor frío que recorre la espalda.
Amante desorientado.
El odiado fugazmente.
Razón de todo.

martes, 2 de octubre de 2012

Honor

Yo aún creo en el honor de los hombres. No he tenido la suerte de poder ver con mis propios ojos el resultado de tan sublime palabra, pero si de escuchar como hacia mella en algunos corazones y hoy aún, después de tanto tiempo, sigue siendo un método de vida. Ante la vitalidad y la gracia de esta palabra no me cabe más que la frustración de ver que mi mundo, el mundo... ha perdido un origen, ha perdido un final, ha desviado la atención para observar sus pies sin ver que le cae en la cabeza, ha caído. Sueño y vivo esperando que yo sea uno de esos hombres que vuelva a redescubrir la sensación de poder usar esta palabra con su magnifico esplendor, aunque suponga lo que su encuentro deja entrever. Poder vivir sabiendo que hay alguien a tu derecha y tu izquierda dispuesto a dar la vida por ti, saber que hay alguien en algún lugar esperando para amarte a ti únicamente, saber que hay ciertas personas trabajando y luchando por otras tantas, saber que tu felicidad acepta la libertad del prójimo, todo ello sin esperar nada a cambio, pero siempre lo recibes. Recibes porque esto de lo que hablo es la esencia de la palabra, el honor, la mayor expresión de respeto y actitud que jamás puede existir encerrado en cinco letras y una de ellas ni se pronuncia. En este caso la "h" solo indica que todo empieza sin nada, das y no recibes, mueres por otro y no vives, todo para todos nada para nadie, pero...cuatro letras más pagan ese silencio. Ojalá.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Desorden emocional

Estas letras no se refieren a lo que describen, no representan lo que dicen, no son lo que se cree con ellas. Estas palabras esconden aquello que puede hacer a un individuo desordenar cualquier lógica presente en su sistematizada razón. Toda la vida sueñas con alcanzar esos matices de divinidad, cada uno de esos centímetros de piel que recorrerías con tus dedos, enredar tus manos en el cabello para escusar tus ganas y necesidad de establecerse en ellos, ojos que fisgonearía hasta perderme en el reflejo de sus retinas y ser así su más preciado sentido, alcanzar las manos donde trabar lo que quede de mi cuerpo ensimismado y trabar cada una de las fracciones que envuelvan tan agradable figura.

El orden principal del fárrago es la incapacidad de consolidar la enorme corriente de pensamientos que aturden y bombardean una mente cuyo único fin ha quedado recientemente establecido por las circunstancias. No es que no se puedan organizar, el problema resulta aflorar de la incapacidad para finalizar de pensar la idea. Es tan infinito el sentimiento (y digo tan infinito porque es un infinito mayor si cabe) que hace del pensamiento encargado de entender sus métodos de actuación una idea ilimitada que no encuentra cuando acabar, pero si sabe como volver al principio. De esta forma siempre se recupera la esencia y la raíz de todo sin poder ponerle un intermedio o un final, dejando que todo sea un comienzo maravilloso. No cabe otro propósito para esta colapsada mente, no deja hueco ni resquicio donde huir a otro mundo, donde al menos poder acompañar al primero con otro aspecto. La locura aparece entre todo esto cuando la razón (si es que ella interviene) te lleva a descubrir que tan limitada inspiración no se debe a algo propioceptivo, sino a una decisión totalmente propia y voluntaria, una opción. No todo acaba aquí. La complejidad de todo el proceso varia en función de la figura, del individuo, de los elementos implicados, de cualquier proporción alterada que no se encuentre en su estado natural.

Humanamente hablando, supone tal inmensidad involucrada, tanto raciocinio inexplicable, tantas ideas ambiguas, tantas preguntas ausentes, tantos gestos desvariados, rostros inteligibles, hablo de tal cantidad de esplendor, que solo puedo escribir lo que lees sin terminar de creérmelo, sabiendo que no he dicho nada y que seguramente mañana opine lo contrario.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Fin de ciclo


Soy el que observa que escribe, que no puede evitar dejarse invadir por esa melodía mientras muere degustando lo que la más pobre naturaleza presa le deja ver. No entiendo al mundo, el no quiere que yo lo entienda. Lo peor de no entender algo es a pesar de todo poder sentirlo. Es como sentir el llanto y tristeza de un niño y no entender su finalidad. Él me ha prestado sus más recónditos y hermosos lugares, permitiendo         a tan humilde criatura poder llenar su cabeza de emociones y sentimientos que no le correspondían pero cuyo don por agruparlas y desarrollarlas parece ser un tesoro para algo que no acaba de entender cuán grandeza es de la que dispone a pesar del posible error de sus actos. La soledad de tal especialidad permite crear un espacio dentro del camino para descansar y dedicar tiempo a tan ardua tarea, nada fácil, pero que supone un favor increíble que no cualquiera es capaz de abandonar. Son muchas las intenciones, las palabras, los momentos, pero poder estar en cada uno y revivirlos a pesar de no saber por qué hace que haya algo que una los senderos, que surgen puentes, que nazcan árboles, que permita a tal criatura poder entender que sabe aquello que no debe saber.

lunes, 20 de agosto de 2012

the pacific

Aquel libro olvidado de la estantería que un día te llama con su polvo sacudiendo el aire de la habitación, dejando marcada la suciedad del que ignora una historia o un nuevo pensamiento. Su portada, llena de belleza reflejada en su propia antítesis cuya existencia marca la necesidad de lavar todo aquello donde marca su estancia; sus páginas encogidas por los años, con millones de diferentes olores y marcas que indican que tiempo atrás se correspondieron con fuente de grandes palabras.

Yo cogí ayer mismo ese libro, más bien hace tres días, pero no fue hasta ayer que me di cuenta. Ante la extraña necesidad que te invade de encontrar algo nuevo, de salir de ese algún sitio donde te encuentras, decides acudir a ese mundo abierto de leyendas e imaginación que siempre ahogaban cualquier sentimiento o emoción en un ajetreo de vidas y lugares que pasaban a ser míos y así yo pasaba a ser de ellos. En este caso el libro fue lo suficientemente real como para vivir conmigo y por una vez no ahogar nada. Son cambios que sabes que algún día pensando recordaras cómo..."aquellos días...haha, claro que sí, claro que sí...como olvidarlos" porque te quitan el polvo, porque te cambian del final de la estantería al primer lugar, sustituyendo   a aquella otra historia como la primera, porque llena tus páginas de nuevas y mejores marcas. Es la misma vida, el mismo libro, pero le hemos cambiado la imaginación y la interpretación.

Aquel hombre vió su destino, y actuó en consecuencia.